Más Allá de la Muerte – El Regreso a Nuestro Hogar
Descripción del Viaje Más Allá de la Muerte Ofrecida por el Chamán
El chamán nos ofrece una descripción del viaje más allá de la muerte que incluye 3 etapas u oportunidades para que reconozcamos nuestra naturaleza luminosa.
La Primera Etapa
La primera etapa sucede cuando la luz del amanecer surge fuera de nosotros y a la vez se eleva de nuestro vientre. Toda la Creación se mueve dentro de nosotros. Percibimos el amanecer como si estuviéramos en la cima del mundo; somos sumamente más altos que la montaña más alta. Reconocemos que somos uno con la luz del amanecer; nos rendimos a la luminosidad que nos rodea, estamos abrazados por ella y nos disolvemos en ella. Esta luz es un amanecer de una mañana sin nubes, es un estado de pureza primordial - inmensa y vasta, desafiando la descripción. La negritud de la muerte, causada por el colapso de los sentidos, se aleja y se disipa por la luz del Espíritu.

Durante esta etapa encontramos seres luminosos, curanderos que nos ayudan a entregarnos a la luz. Las leyendas de los Incas dicen que todos somos viajeros de las estrellas. A este punto del regreso a nuestro hogar, viajamos hacia las estrellas a través de la Vía Láctea.
Si no logramos reconocer el amanecer como el despertar de nuestra propia conciencia, tendremos otra oportunidad de hacerlo en la segunda etapa.
La Segunda Etapa
En la segunda etapa, el sol sigue elevándose en un millón de colores segaderos y deslumbrantes. Toda la naturaleza cobra vida en una impresionante muestra de sonido y luz. Es como si el primer día de la Creación se repita por sí mismo. En esta etapa, las fuerzas de la naturaleza se manifiestan en su pura esencia. El Uno se diferencia de los muchos. La naturaleza luminosa del Todo se comienza a expresar como orbes de luz. El agua aparece tan fluida como la luz; la Tierra se muestra como si fuera luz; todos los elementos están representados en su luminosidad y todos se incorporan en bolas de energía. En esta etapa tenemos una segunda oportunidad para reconocer nuestra naturaleza luminosa, para entender que no existimos separados de la luz deslumbrante y de las energías que nos rodean.
Si durante la vida nos hemos preparado para este momento a través de la práctica espiritual y la meditación, podremos alcanzar la liberación a través de una conciencia sin trabas ningunas. Hay quienes, sin embargo, sostienen por un instante la experiencia de la iluminación, sólo para retroceder a la inconsciencia. Para ellos este proceso sucederá como un destello de luz que los ciegan, sin darse cuenta que han pasado a través de él.
Estas dos etapas del viaje nos dan la oportunidad para un Gran Despertar — la iluminación total y completa. Si estas oportunidades se pierden, entonces el Todo regresa a la forma y así comienza la siguiente etapa.
La leyenda nos advierte que si podemos permanecer conscientes durante ése amanecer, a continuación, podremos permanecer en la luz. Si no podemos permanecer conscientes, estaremos atrapados en la oscuridad. Es en este cruce donde ocurre la pérdida del alma.
El proceso de la muerte es tan fuerte que muchas personas se vuelven inconscientes y así, no tienen ningún conocimiento de las dos primeras etapas, despertándose sólo en la tercera etapa del viaje.
La Tercera Etapa
En la tercera etapa, observamos que aún tenemos forma, que somos un hombre o una mujer, que podemos ser joven y no afectado por ninguna enfermedad. Pero el amanecer de la conciencia ya ha pasado, y ahora nos encontramos en el crepúsculo del día. Aunque en este momento nuestra conciencia está muy alerta, los colores percibidos ya no son brillantes o bien definidos. Nuestros sentidos comunes no están separados el uno del otro. Percibimos con la totalidad de nuestro ser, y sentimos que todo lo que nos rodea está vivo.
Aquí nos encontramos con seres celestiales que nos ayudarán a revisar nuestra vida y a comprender su propósito y significado. A través de este proceso quemamos las energías toxicas acumuladas durante una vida. Personas o lugares con los cuales no hemos terminado nuestros asuntos podrán llamarnos y mantenernos atados a la tierra. (Consulte: Revisión de Vida)
Viajando a Través del Mundo Superior
Los seres celestiales nos guiarán en nuestro viaje a través de los cinco niveles del Mundo Superior. Dependiendo de cómo hemos vivido nuestra vida, seremos naturalmente atraídos a un nivel o a otro.
El primer y segundo nivel son muy densos, y la energía vibra a baja frecuencia. Estos son los dominios del Pueblo de las Piedras y el Pueblo de las Plantas en donde revivimos nuestro dolor y sufrimiento. Las almas atrapadas en estos dominios inferiores están sometidas a la purificación, la sanación de sus heridas más recientes, con el fin de avanzar hacia el próximo nivel. Sin ojos para poder ver o manos para poder tocar, se tiene solo un vago sentido de la presencia de otros seres. En estos niveles, podemos ver a otros seres, pero ellos no nos pueden ver a nosotros. Aunque la existencia en estos lugares es perfectamente agradable para el Pueblo de las Piedras, para los humanos éstos son dominios que nos atan a la Tierra. En la leyenda de la cultura Hopi se refleja que el Pueblo de las Piedras, o primer mundo, es oscuro y sin luz ninguna, y el segundo mundo del Pueblo de las Plantas es verde y tiene luz.
En el tercer nivel, el nivel de los Espíritus de los Animales, todavía vagan los espíritus de las criaturas de la antigüedad. A pesar de que este es un nivel más elevado que los primeros, no sirve de "hogar" para los seres humanos. Aquí las almas se encuentran en sus etapas finales de purificación y, según la leyenda, no avanzan hasta que puedan participar conscientemente en la evolución de toda la vida.
Los niveles superiores son alegres y llenos de paz. El cuarto nivel es nuestro hogar espiritual, en donde nos encontramos con nuestros progenitores y nos reunimos con nuestros seres queridos. En este nivel, la interacción entre seres es posible. Aquí nos asoleamos con la luz del Espíritu hasta nuestra próxima encarnación. Los seres celestiales nos ayudarán a elegir la próxima familia y las circunstancias en las cual vamos a nacer, el lugar de nuestro próximo nacimiento y también los tipos de experiencias que tendremos durante esa próxima vida.
El quinto nivel es el más alto que podemos alcanzar. Aquí, nos reunimos a nuestro ser auténtico, la meta de nuestra evolución. Este dominio esta habitado por seres luminosos quienes se dedican a ayudar a toda la humanidad. Aquellos chamanes que han dominado el viaje más allá de la muerte, regresan a este nivel. Cuando los ritos chamánicos de la muerte se desarrollaron por primera vez hace mucho tiempo, éste era un nivel muy difícil de alcanzar. Hoy día, este nivel es mucho más accesible, dado a la gran valentía de los hombres y las mujeres que nos han precedido y han abierto el camino. Las profecías de las culturas Hopi e Inca, nos hablan de la evolución de nuestro planeta entero al quinto nivel, y así se refieren a nuestra entrada al dominio de los ángeles.
El Objetivo de Viajar Más Allá de la Muerte
Nuestra meta es morir conscientemente, pasar a través del eje del Campo Energético Luminoso y volver al cuarto nivel de nuestros progenitores o al quinto nivel de nuestro ser auténtico. Antonio, el maestro de Alberto, le decía en tono de broma que el objetivo de toda nuestra práctica es "salir vivo de esta vida."

Copyright 2004 by Judy McCarthy